Olvídate de lo que fuimos, de lo que somos, de los que podríamos haber sido.
Olvídate del "tú y yo", del "nosotros".
No recuerdes mi risa cuando te digo "te quiero", ni los besos suaves que usas para despertarme.
Olvídate de las caricias, de los gritos y de las películas de los domingos.
Olvídate de mí. Bórrame.
Yo prometo dejar de soñarte.
Su mirada temblorosa se chocó contra el cristal de la cafetería. La observó.
A ella.
Era demasiado tímido. Bajaba la mirada cuando pasaba. Su mundo temblaba cuando la escuchaba reír.
Quería acariciarla y poder oler su piel. Hablar con ella. Tener algo. Pequeño y diminuto, pero algo.
Pasear una historia por la calle y después ser capaz de dejarla.
Sin embargo la hubiera cuidado, para siempre. Con ella siempre.
Pero no era así. La amaba desde fuera y a lo lejos.
Desde el paso de cebra y a cinco metros del cristal.
17 noviembre, 2011
31 octubre, 2011
Octubre.
Octubre no existe. Y si es real, dura un parpadeo y medio.
O eso, o los días son demasiado cortos y no me dejan actualizar. Porque el tiempo pasa y pasa y pasa y han cambiado la hora antes, incluso, de que yo tenga algo que escribir.
Y podría soltar aquí una laaargo sermón sobre lo ajetreada que es la vida cosmopolita, pero me entretiene más soltar tonterías.
Sin embargo, hoy no escribiré nada y este mes me lo tomo de vacaciones.
Dejo aquí una de las obras de Liu Ye, uno de mis ilustradores favoritos y cuyo nombre es medianamente pronunciable.Y así, de un vistazo y sin palabras, Octubre nos trae ese frío que llega tarde pero que poco a poco comienza a arrancar las hojas de los árboles y el vaho de los labios de la gente.
O eso, o los días son demasiado cortos y no me dejan actualizar. Porque el tiempo pasa y pasa y pasa y han cambiado la hora antes, incluso, de que yo tenga algo que escribir.
Y podría soltar aquí una laaargo sermón sobre lo ajetreada que es la vida cosmopolita, pero me entretiene más soltar tonterías.
Sin embargo, hoy no escribiré nada y este mes me lo tomo de vacaciones.
Dejo aquí una de las obras de Liu Ye, uno de mis ilustradores favoritos y cuyo nombre es medianamente pronunciable.Y así, de un vistazo y sin palabras, Octubre nos trae ese frío que llega tarde pero que poco a poco comienza a arrancar las hojas de los árboles y el vaho de los labios de la gente.
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| Liu Ye |
Por cierto!! Para que esta entrada cobre un poquillo de sustancia, quiero permitirme el lujo de recomendar un libro de cuentos cortos que previamente me recomendó un señor con una voz muy especial. El elefante de Slawomir Mrozek.
07 septiembre, 2011
Flamenco.
Se sientan en corro.
En mitad de la plaza.
A jazmín y azahar huele la noche.
Rasgueo de una guitarra española.
Suave y tranquila. Despacio.
Un cajón flamenco empieza.
Golpes secos, un, dos, tres.
De repente, una voz grave rompe el aire.
En mitad de la plaza.
A jazmín y azahar huele la noche.
Rasgueo de una guitarra española.
Suave y tranquila. Despacio.
Un cajón flamenco empieza.
Golpes secos, un, dos, tres.
De repente, una voz grave rompe el aire.
31 agosto, 2011
Dos horas y media.
"De repente, tropiezo con la Rapsodia húngara de Liszt: mi primer recuerdo en materia de música. Tengo dos años y medio, estoy en el salón de Shukugawa, mamá me dice solemnemente: "Es la Rapsodia húngara." Escucho como si de un cuento se tratara. Lo es. Los malos persiguen a los buenos, que huyen a caballo. Los malos también son jinetes. Ganará el que galope más deprisa. A veces la música dice que los buenos se han salvado, pero se equivoca, los malos tienen la picardía de sugerirles que está fuera de su alcance, es para capturarlos mejor. Ya está, los buenos han descubierto la treta, pero es demasiado tarde, ¿escaparán del peligro? Galopan hasta quedarse sin aliento, son uno con su montura, la carrera les agota tanto como a los caballos, yo estoy con ellos, no sé si soy buena o mala, pero a la fuerza estoy del lado de los fugitivos, tengo el alma de presa, mi corazón late como un loco, oh, un precipicio, los caballos ¿podrán salvar semejante abismo?, tendrán que hacerlo, es eso o caer en manos de los malos, escucho, los ojos muy abiertos por el miedo a ser capturado. Esa es la razón por la cual la Rapsodia húngara de Liszt termina con un triunfo.
Bautizo el avión como Pegaso. La música de Liszt ha multiplicado mi alegría por mil. Tengo veintitrés años y todavía no he encontrado lo que buscaba. Por eso, me gusta la vida. A los veintitrés años es bueno no haber descubierto tu camino."
Ni de Eva ni de Adán
Amélie Nothomb
Adoro a esta mujer.
29 agosto, 2011
Tengo mucho, mucho, mucho sueño.
Iba a subir un cuentajo veraniego, pero mis pestañas se enredan unas con otras por culpa del rímel y me cierran los ojos.
Así que escribo aquí mis sueños, de los cuales últimamente no me acuerdo.
(Realmente sí, pero son demasiado morbosos como para dejarlos por escrito)
Veremos qué ocurre.
Señoras y señores, con todos ustedes mis sueños de verano:
zzz....zzz...zzz
zzz...zzz
zzz
Así que escribo aquí mis sueños, de los cuales últimamente no me acuerdo.
(Realmente sí, pero son demasiado morbosos como para dejarlos por escrito)
Veremos qué ocurre.
Señoras y señores, con todos ustedes mis sueños de verano:
zzz....zzz...zzz
zzz...zzz
zzz
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