Una carita se asoma por el marco de la puerta.
Mamá está sentada en el sofá, con el bebé ese en brazos. Parece que le canta una
canción. Su canción.
–
Mamá, mamá, ¿me lees un cuento?
–
Ahora no puedo Íñigo, estoy durmiendo a Lucía.
Vete a tu habitación a jugar, luego voy contigo.
Una carita triste se asoma por el marco de la puerta.
Papá tiene en brazos al bebé, lo lanza al aire y lo recoge. El bebé
se ríe.
–
Papá, papá, ¿me lo haces a mí también?
–
No puedo Íñigo, tú ya pesas mucho. Eres un chico
mayor.