08 octubre, 2019

El miedo de los versos (poema)


Se me olvidó escribir y hace mucho que no leo.
Han sido muchos años, pocos libros y demasiados cuentos.
¿Poca confianza?
No
Solo demasiado miedo.


Miedo a mis adverbios, a mis frases, al uso de mis verbos.
Ya no sé saborear mis palabras.
Perdí mis combinaciones mágicas, mis callejones secretos.
Me cogí miedo.

09 abril, 2013

La inseguridad de la marmota (cuento para niños)

El marmoto nunca había querido ser marmota.
El marmoto simplemente quería ser otra cosa.
Podía haber nacido pájaro, cocodrilo o gato siamés.
Pero salió como salió y por ello no podía dormir - algo muy duro siendo marmota -.

El marmoto no hacía lo mismo que los demás.
El marmoto se sentaba a mirar el mundo y a lamentarse por ser quién era.
"¡Pobre marmoto!" dijo un día una marmota.
Se acercó con salero y le mordisqueó el hocico .
"¡Yo no quiero marmotas!" gritó el marmoto.
El resto de marmotas pensaron que estaba loco.
Y le dejaron en paz.

13 abril, 2012

Frío, cristales y cemento.

A tres metros.
Estaba allí tumbado, a tres metros.
Seguía vivo porque la máscara del oxígeno se empañaba con cada diminuto soplo de vida.
A tres metros.
Allí, con los ojos cerrados, pálido, cadavérico, con millones de tubitos saliendo de su cuerpo.
 Todo era tan blanco, tan aséptico. Daba miedo.

Suspiré. Toqué el cristal. Estaba frío, tan frío...
Tenía que entrar para relevar a mamá. Estaba allí también, dormida en la butaca de skay. Sus dedos descansaban sobre la cama, a unos centímetros de él, como para protegerle. Siempre cuidándole, siempre.

25 marzo, 2012

Del caprichoso dualismo.

Cuenta la leyenda que una vez, hace mucho tiempo, los dioses Apolo y Dionisio fueron juntos a un lago perdido en un mágico bosque.
Allí vivía una ninfa, una joven y preciosa ninfa.
Con sólo verla, se enamoraron loca, perdida e intesamente.
A ella le ocurrió lo mismo.
Y no quería elegir porque era ninfa y de siempre se ha sabido lo caprichosas que son las ninfas.
Pero todo en esta vida no se puede tener.
Pero ella los quería, y los quería a los dos. Deseaba que ambos fuera uno, para que un solo cuerpo la envolviera y la abrazara mientras que unos labios la susurraran palabras y canciones de amor. Pero que a la vez uno, fueran dos.
Pero no todo se puede tener.
Así que la ninfa corrió y corrió y corrió por el mundo descalza, como van las ninfas.
Y buscó la forma de unirlos en un único cuerpo.

-¿Alguna vez paró?
-Aún sigue corriendo.

20 marzo, 2012

Acápites.

"La agarró de las muñecas y la sujetó contra la pared.
Los labios de él casi tocaban la nariz de Sandra. Notaba su aliento.
-¡Suéltame!¡No te acerques a mí!- Sandra tenía las mejillas encendidas.
-¿Estás segura de que quieres que te suelte? - su voz era un escalofrío. Sus manos la apretaban con fuerza.
Sandra cerró los ojos y trago saliva. Sentía la pared fría. No, no quería que la soltara. Él la daba miedo, mucho miedo... pero no quería que la soltara.
Era su propia cuerda floja al borde del abismo."

Alegría visual

Si te quedaste con ganas...