27 enero, 2011

Aún no hay Hemingway.

Había una vez, no hace mucho tiempo, un poeta que tenía los ojos tristes y cinco botecitos de té traídos del desierto.
El primero guardaba semillas de amapola para decorar bizcochos.
El segundo escondía un papelito doblado en el que alguien, alguna vez, dibujó una incógnita.
El tercero, el botecito de té de cereza japonesa (2 minutos de cocción), estaba vacío.
El cuarto contenía la fórmula de la telepatía y tres bolitas de anís.
Y el quinto, el más nuevecito, estaba lleno de té pakistaní, para tomar sin leche.
                                    
Ahora se ha subido a su camello y va pisando adoquines, camino de Damasco. 
A lo lejos, no se muy bien dónde, también se pone el sol.
   

 
Curiosa y rara -dicen- es la cabeza de un humano cosmopolita.

12 enero, 2011

Como jode la gente.

En todos los lugares, encontramos de todo.
(Y todo tipo de personas, aunque no queramos creerlo)

"Primer punto:
Ese texto no es mío, señorito
Segundo punto:
Debes pintarme un cuento, una letra y una palabra, amasarlas lenta, suave, y dulcemente hasta conseguir la pasta con la que se hacen los sueños. Una vez llegados a este punto, unas pinceladas de piel y sudor no le vendrían mal... aunque siempre se puede dejar un punto y final escrito en el siguiente párrafo, para seguir pintando.
Así quiero que sea mi cuadro"

Es mi blog y en él escribo lo que me da A MÍ la gana.



¡Por cierto!
Felí año nuevo y todo lo que lo acompaña
(ya actualizaré para contar historias cubanas en medio de un avión, pero la biblioteca de la facultad, cuando actualizo el blog, me hace sentirme culpable)