21 febrero, 2010

Centrifugado.

"-¿Sabes una cosa? Yo soy escritor.
Si hijo, a mí me tildan de escritor cuando tecleo furiosamente mi ordenador, buscando alguna historia sobre princesitas de Manhattan al más puro estilo "Sexo en Nueva York". O cuando mis dedos se pegan a un bolígrafo medio desgastado y hago aparecer el último "best-seller" que encontrarás en cualquier punto de venta al módico precio de 30 euros el ejemplar. O... quizás me lo digan cuando me presento ante las cámaras para estampar mi estúpido nombre en un libro, como si mi firma fuera más valiosa que el certificado de nacimiento de cualquier bebé del mundo.
¿Es eso escritura, es arte? Ni escritor ni nada, que no te engañen. Realmente, yo sólo soy un pobre desgraciado que no se atreve a llenar de sinceros malabaristas el estúpido mundo en el que vivimos."




Entonces comprendí el por qué de su corbata naranja en medio de aquel traje gris.

03 febrero, 2010

No quiero ser Casiopea.

"Y con 60 se tiene pasado, presente y futuro."
(Joaquín Sabina. Entrevista en "EL PAÍS")

Nadie conoce el presente.
Nadie tiene presente.
El mundo está formado por pasado, "prisas" y futuro.
Nadie aprovecha sus viajes en metro, las letras que corretean por el libro de Historia que estudia, el zapato que se desata, la cremallera de un vestido.
Nadie ve las hojas de los árboles moverse, el helado que se derrite, el vapor del lavavajillas.

Vivimos en un para qué. Todo tiene una finalidad. Nada se hace por simple disfrute.
Queremos saber lo que vendrá, lo que tomarmos al llegar al bar, lo que tardaremos en llegar, lo que pasará, lo que ocurrirá en el siguiente capítulo.
Nos hemos acostumbrado demasiado a las series y telenovelas.

Yo quiero conocer a Michael Ende y que me haga personaje de sus historias.
Quiero que diluya mi nombre en tinta y escriba con ella un mundo como el de Momo.
Quiero ser amiga del profesor Secundus Minutus Hora, y aprenderé a disfrutar del tiempo.

El tiempo es lo único que tenemos y, a la vez, nunca poseemos.
Momentos, instantes, presente.
Lo único que vivimos y, a la vez, no notamos.

"Claro... es que con las prisas..."





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A mí me gusta el sonido de tu voz por teléfono y perderme en tus ojos azules pintados de negro.
A mí me gusta fumar manzanas verdes y que le robemos letras al mundo.
A mí me gusta regalarte un cuento, hacer tortitas y correr con los ojos cerrados.
A mí me gusta despertarte a mordiscos por la mañana y que me eches de tu cama.
A mí me gusta no terminar de ver películas contigo y que me abraces por dentro del abrigo.
A mí me gusta ganarte en la guerra y comer mandarinas dulces.
A mí me gusta oírte hablar sobre superhéroes y comer churros al amanecer.
A mí me gusta discutir sobre magia, nuestra risa perjudicada y jugar al mus.
A mi me gusta escucharte decir que vas a dormir y pensar contigo en el buscaminas.
A mí me gusta que me hagas fotos y regalarte una esponja.
A mí me gusta tu dibujo de una bailarina, tu color verde-aura y verte sonreír como una tonta.
A mí me gusta verte tocar por la noche y que me abraces cuando duermes a mi lado.
A mí me gusta jugar contigo al ajedrez y dar paseos por Escocia.
A mí me gusta que nos perdamos en el verdor del mundo y los botes de chuches gigantes.
A mí me gusta gritarte ¡¡BARBACOA!! y que me digas "siempre, Sara".
A mí me gusta llorarte, regalarte partituras y tu pañuelo amarillo.
A mí me gusta tu espejo, tu taza, tus baquetas y tú dormida en el coche de tus padres.
A mí me gusta que me invites a todo, que te apoyes en mí y tu fantasmita blanco.
A mí me gusta pegarte cuando sangro y andar descalza.


Las personas no son recuerdos, no pueden serlo.
Las personas son presente, siempre presente.
Tú eres mi presente.
No quiero que seas mis prisas.